Una idea para complementar al Palacio de Justicia

Hace unos años comenté en el blog una tesis de dos arquitectos de la Universidad de Mendoza titulada “Remodelación y Ampliación del Palacio de Justicia de Mendoza” y que consistía en la edificación de un anexo para ese edificio en el terreno que hoy ocupa su playa de estacionamiento este.

El edificio propuesto en la tesis de 2008 por los arqs. Leticia Rubiolo y Sebastián Torres, que comentamos en el blog hace unos años. En segundo plano, el Palacio de Justicia de Mendoza.

En aquel momento dije que la ubicación elegida me parecía complicada. En efecto, el espacio libre que hay hoy en ese lugar permite que la interfase entre el Palacio de Justicia y el edificio de la municipalidad tenga, de alguna manera, “más aire”. Edificar ahí dejaría las cosas algo más apretadas, y muy apretadas quedaban con el volumen, a mi gusto exesivo, que se proponía en aquella tesis. (Además de esa observación relativa a su entorno inmediato, su escala y altura representaban también una ruptura importante con respecto a la escala de los edificios existentes en el resto del Barrio Cívico).

La realidad impone sin embargo que ese terreno es una reserva para el poder judicial, por lo que eventualmente se aspirará a levantar allí más oficinas. Por eso creo que pensar sobre las posibilidades de edificación en ese lugar y las opciones que se presentan para mejorar la interfase resultante entre todos los edificios de la zona (incluyendo la que llamé -quizás algo pomposamente- “cinta de torres institucionales”) es un ejercicio que siempre vale la pena realizar.

Hay además otro punto, no ya relacionado con el aspecto urbanístico de la composición sino con una cuestión que también vale ejercitar: cómo se relacionaría un anexo con el palacio de justicia que vendría a complementar. Si ustedes recuerdan una vez más mis comentarios a aquella tesis, verán que el edificio que proponían los arquitectos graduados me parecía demasiado grande y contrastante con el edificio existente de tribunales. “Hacía ruido” sobre una de sus caras, lo ensombrecía.

Dos son las cuestiones entonces:

  1. por un lado -el de la composición urbana respecto al entorno inmediato- cómo manejar la inserción de volúmenes nuevos en suelo y espacio aéreo abiertos, para afectar lo menos posible la función de fuelle que estos cumplen (precisamente por estar abiertos);
  2. por el otro -el de la relación entre edificios- cómo relacionar un edificio nuevo con uno más antiguo y que reviste el carácter de edificio principal y es al mismo tiempo patrimonio de la provincia.

(Dejo fuera la cuestión de la relación con el entorno mayor del resto del Barrio Cívico).

El denominador común a ambas cuestiones parece ser el concepto de “impacto”.

Justo es observar que la tesis parece abordar la primera cuestión: el apoyo del edificio propuesto sobre el suelo es mínimo debido a sus plantas inferiores libres, que parecen hacerlo flotar en el espacio aéreo frente al palacio. Ese es uno de los valores del trabajo a mi gusto: para mantener el suelo abierto, los autores “se llevan” el edificio nuevo para arriba. Pero es también su debilidad: para no ocupar suelo sus dimensiones tan colosales hacia lo alto tienen, a mi modo de ver, el efecto de apretar el espacio entre edificios y de empequeñecer al palacio original.

A propósito del impacto nunca está demás mirar a Europa. Sus ciudades presentan edificios patrimoniales y espacios urbanos de alta calidad. Pero como las urbes crecen y llega lo nuevo, los europeos parecen haber desarrollado, precisamente, un buen y fino sentido del impacto. Más todavía en ciudades que han debido encarar reconstrucciones luego de eventos altamente destructivos como la Segunda Guerra Mundial. Y aquí sobresalen los berlineses con su teoría y práctica de la “reconstrucción crítica”. Polémica por cierto, pero una elección de fuerte identidad.

Es Berlín de donde viene la razón de esta entrada: una idea que se presentó a un concurso para construir las nuevas oficinas de la presidencia de la República Federal de Alemania (Bundespräsidialamt). La presidencia de Alemania, que es un cargo mayormente ceremonial (el poder en un sistema parlamentario reside en el canciller o primer ministro, no en el presidente), se ubicó al reunificarse el país en el palacio de Bellevue, una obra del siglo XVIII reconstruida tras la guerra. Sin embargo, se hizo necesario edificar un anexo para nuevas oficinas, y para ello se llamó a un concurso de anteproyectos en el año 1994.

Palacio de Bellevue, sede de la presidencia de la República Federal de Alemania. Berlín.

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La idea que quiero mostrar en esta entrada del blog fue una de las menciones honoríficas de aquel concurso, en la que participó el arquitecto argentino Ricardo Sargiotti. El anteproyecto que se hizo acreedor a dicha mención presenta caracteres, tanto en las condiciones generales de partida como en la particular solución propuesta, que de aplicarse analógicamente (y salvando las distancias) a la situación de nuestro Palacio de Justicia, operarían como una forma diferente de resolver las cuestiones o desafíos planteados por la hipótesis de edificar en su playa de estacionamiento este.

Propuesta para el concurso del Bundespräsidialamt. Ricardo Sargiotti y Klaus Hannappel. 1994. Fuente:http://www.x-arquitectos.com.ar/obras/Concursos/1994-BPA/01.html

Propuesta para el concurso del Bundespräsidialamt. Ricardo Sargiotti y Klaus Hannappel. 1994. Fuente: http://www.x-arquitectos.com.ar/obras/Concursos/1994-BPA/01.html

Propuesta para el concurso del Bundespräsidialamt. Ricardo Sargiotti y Klaus Hannappel. 1994. Fuente: http://www.klaus-hannappel.de/

Propuesta para el concurso del Bundespräsidialamt. Ricardo Sargiotti y Klaus Hannappel. 1994. Fuente: http://www.klaus-hannappel.de/

La analogía viene posibilitada y sugerida por la forma del antiguo palacio de Bellevue (en blanco). En efecto, ese edificio presenta una fisonomía muy similar a nuestro Palacio de Justicia: un volumen central con dos alas más bajas. Debe observarse no obstante que en el caso del edificio alemán, las alas son más largas y más “desprendidas” del cuerpo central que en el caso de los tribunales mendocinos.

La propuesta de anexo a Bellevue (en negro) consiste en dos volúmenes que sobresalen del suelo en el mismo eje que las alas del palacio. Se conectan entre si a nivel suelo con una plaza y a nivel subsuelo con más espacios edificados que se relacionan con el patio de entrada del antiguo palacio a través de una delicada inclinación del plano.

Si hacemos la analogía de esta distribución con la situación de nuestros tribunales, se verá que el anexo que se propuso para Berlín ocupa el espacio que en el caso mendocino estaría representado por la playa de estacionamiento objeto de una eventual adición edilicia.

El Palacio de Justicia de Mendoza, la playa de estacionamiento al este del edificio y, debajo, la torre del edificio municipal.

El planteo análogo en Mendoza sería, entonces, edificar dos volúmenes que continuarían a las alas del Palacio de Justicia respetando un vacío central.

Comparemos esta analogía con la tesis de 2008:

En primer lugar, la analogía con la propuesta para Berlín ocuparía una porción bastante menor del espacio vacante, con lo que se reduce significativamente el impacto de tener que edificar sobre él. Sumado a ello y en segundo lugar, es mucho más reducida longitudinalmente, por lo que impacta  menos sobre el contorno de la “cinta de torres institucionales” (en celeste) y prácticamente no tiene interfase directa con la torre del edificio municipal. La tesis en cambio hace un uso completo de la dimensión longitudinal del plano. Es cierto que a nivel suelo la propuesta de la tesis con el edificio flotante es más permeable. Pero su impacto general en el espacio es mucho mayor.

A la izquierda, expresión gráfica de la tesis de 2008. A la derecha, expresión gráfica de la analogía con la propuesta para el concurso en Berlín. Click para ampliar.

En tercer lugar, la tesis había dicho que el nuevo edificio “se expresa en forma de U invertida a modo de pórtico monumental que enmarca y pone en valor al histórico palacio”. La propuesta para Alemania también se acerca a la solución con la U invertida, pero la resuelve al revés, de modo que el segmento transversal está a nivel subsuelo ayudando a formar el atrio y liberando el espacio aéreo, en lugar de operar como un techo.

U invertida: la misma premisa, pero de dos maneras distintas. Arriba, la tesis de 2008 en la Universidad de Mendoza comentada en este blog. Abajo, el anteproyecto de 1994 que concursó para el Bundespräsidialamt.

Si bien su impacto general es menor, como cuarto punto habría que admitir que trasladar la propuesta berlinesa al caso de nuestros tribunales implicaría a nivel suelo una mayor impermeabilidad que la que plantea la tesis de Rubiolo y Torres con sus primeras plantas libres. Pero creo que eso se compensa sobradamente con lo que marqué en primer lugar y con el suelo y espacio aéreo liberado en el segmento central (esto para mi es el punto decisivo). También con la mayor modestia de la idea a trasladar, que al funcionar como un eco de las alas del edificio original, fluye de él de manera más “orgánica” y menos brusca. La analogía dejaría de lado la espectacularidad de la tesis, muy bien planteada en la resolución estructural pero resultante en cierta insularidad, y adoptaría un talante más contenido, propugnado por arquitectos tales como David Chipperfield, más escrupuloso con el entorno prexistente.

En quinto lugar, el proyecto para Berlín, de trasladarse a las proporciones de nuestro Palacio de Justicia, resultaría en una obra más reducida que la de la tesis. Y es que el espacio vacante y los desafíos que plantea imponen límites, en cuyo marco no se puede exigir del terreno más de lo que él puede dar. Más si se tiene la premisa de que el edificio anterior es el principal y por tanto jerárquicamente superior al anexo. De todas maneras, no hay que olvidar que las dimensiones dependen más del comitente y su programa que del proyectista. Y así, mientras que la tesis parece obedecer a un programa que casi duplica a los viejos tribunales, la analogía con el anteproyecto de Berlín operaría como una extensión más marginal. Como parafraseé alguna vez en el blog, cuando lo que tenemos en cuenta es la dimensión urbanización (y el Barrio Cívico es una urbanización), tan importante como saber dónde edificar es saber dónde -y en este caso, cuánto- no edificar.

Finalmente, la piel del anteproyecto berlinés resuelve al estilo de la “reconstrucción crítica” su relación con el viejo edificio: “no a lugar” para el courtain wall. Los llenos y vacíos, sin dejar de ser contemporáneos, dialogan mejor a mi gusto con las fachadas de los antiguos edificios.

Llenos y vacíos para el diálogo de las fachadas antigua y contemporánea. Fuente: http://www.x-arquitectos.com.ar/obras/Concursos/1994-BPA/01.html

El efecto final es una adición edilicia que:

  1. maneja bien su impacto sobre el anterior espacio vacío ya que su dimensión longitudinal es mínima, haciendo justamente del vacío central (sobre todo en el espacio aéreo) el núcleo de la propuesta, consolidando un patio o plaza y dejando el protagonismo al edificio original. Aplicado al caso mendocino permitiría disminuir el posible ahogo edilicio en relación con el vecino edificio de la municipalidad (respuesta a la primera cuestión del caso Palacio de Justicia);
  2. gestiona bien la relación con el edificio anterior, patrimonial y de mayor jerarquía, dándole una continuidad contemporánea a sus dos alas (respuesta a la segunda cuestión del caso Palacio de Justicia);
  3. por todo ello, y en relación con la tesis mendocina del año 2008, renuncia al alarde del edificio flotante y a los mayores metros cuadrados que este permitiría sumar al poder judicial.

El anexo continúa respetuosamente al antiguo edificio sin caer en la copia ni en la competencia y consolida al mismo tiempo el vacío central. Fuente: http://www.x-arquitectos.com.ar/obras/Concursos/1994-BPA/01.html

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¿Cómo se resolvió finalmente el concurso del Bundespräsidialamt? Ganó una propuesta que planteó el anexo contemporáneo con una planta ovalada, lejos del antiguo palacio, aprovechando el amplio espacio verde circundante. Esta alternativa era aún más respetuosa del carácter patrimonial del palacio de Bellevue. Pero esa opción no es relevante ante nuestro ejercicio, ya que en nuestro caso se trata precisamente de edificar en el espacio vacante de la playa de estacionamiento judicial.

El palacio de Bellevue y a la derecha, el Bundespräsidialamt finalmente edificado. Fuente: http://www.bundespraesident.de/DE/Amt-und-Aufgaben/Bundespraesidialamt/Gebaeude/Gebaeude-node.html

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